Melancholia: tinieblas en los últimos días de nuestro mundo

 

Yo también me he preguntado cómo será el apocalipsis y si tendremos tiempo de pensar en todas aquellas vidas que no hemos vivido y que ya no podremos vivir.

La perspectiva produce tristeza. Melancholia, la última película de Lars von Trier, refleja en sus imágenes el sentido más profundo de esa tristeza.

La película se quedó este año con el prestigio de ser la mejor del cine europeo y está nominada como mejor película internacional en los Premios Spirit 2012, resultados que contrastan con los que obtuvo la realización anterior del director danés, Antichrist, que fue rechazada en distintos sectores del mundillo cinematográfico.

La sinopsis del filme es tan concisa como la historia de los seres humanos sobre este planeta: es una película sobre el fin del mundo, sobre una coalición que significa el final de todos los seres que transitan la tierra. ¿Qué pasará cuando tengamos esta inminente certeza? Seguramente pensaremos en el amor y en la historia que se pierde y sentiremos nostalgia por cosas que nunca hemos vivido y pensaremos en los labios que no besaremos y escribiremos una infinita lista de lugares, momentos y rostros que no tendremos la oportunidad de conocer, vivir o acariciar.

Me parece curioso que este año estén circulando tres películas que yo clasificaría en un género llamado existencialismo cósmico. Melancholia muestra el predominio de las tinieblas durante los días finales; The Tree of Life, de Terrence Malick, plantea un itinerario preciosista sobre el origen del universo y la Ópera Prima del director Mike Cahill, Another Earth, merodea en la posibilidad de un mundo paralelo que existe como reflejo del nuestro pero quizá con mayor esperanza.

Sin duda estamos viviendo días oscuros en la Tierra y todos deberíamos escuchar con más atención las cosas que al arte tiene por decirnos acerca de nuestra arrogancia como especie.

 



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